Redacción Repentina
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Las Tres Gracias (Checoslovaquia) Miroslav Chlupac |
Hace 52 años México
fue la sede de los Juegos Olímpicos, por lo que, además de los preparativos
para la realización de las dos semanas de competencias atléticas, el gobierno
mexicano propuso una Olimpiada Cultural, en la que el público disfrutaría de la
fuerza y la cultura en la fiesta de unión más importante de la humanidad.
Para tal evento
alterno se planeó un programa que incluía danza, música, poesía, escultura, pintura
infantil, ciencia, así como la “Ruta de la amistad”, un corredor escultórico concebido
por Mathias Goeritz, con el apoyo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Con una
longitud de 17 km y 22 esculturas realizadas por artistas de los cinco
continentes, la Ruta de la amistad fue catalogada como la más grande del mundo.
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El Ancla (Suiza) Willi Gutmann |
Así el arte se
exhibió en las calles y la sociedad se deleitó ante este invaluable recorrido
de geometrías y colores que conectaba los distintos escenarios olímpicos. Dentro
de la ruta destaca la escultura realizada por el artista uruguayo Gonzalo
Fonseca, debido a que es la única que
puede habitarse. La torre de los vientos, surgida de la idea de hacer un
refugio para quienes circulaban por la zona del Pedregal, posee en su interior
de 80 m2, elementos geométricos que remiten a muebles de estética
minimalista.
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Torre de los Vientos (Uruguay) Gonzalo Fonseca |
No obstante el
valor simbólico que adquirió la Ruta de la amistad, al finalizar el evento
deportivo y con el paso del tiempo, quedó en el abandono expuesta a numerosas
agresiones y opacada por el crecimiento urbano. Luego de 25 años, a través del
proyecto Adopte una obra de arte y del organismo internacional World Monuments
Fund (WMF), fue posible rescatar y conservar el recorrido escultórico. La torre
de los vientos, por su parte ha sido objeto de más de 75 proyectos de rescate gracias al apoyo del FONCA.
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México (España) José María Subirachs |
Una de las
intervenciones más conocidas fue la realizada por el arquitecto Mauricio Rocha,
quien en 1998 experimentó con la idea del vacío y creó así una nueva escultura
transitable dentro de la obra original. Diseñó una escalera en forma de espiral
(semejante a la cimbra utilizada durante el colado de la torre) que permitió a
los visitantes transitar el vacío hasta el punto más alto para observar la
ciudad a través del domo.
El programa para
dar vida a las 22 esculturas que conforman la Ruta busca el contacto directo
con la comunidad, abrir nuevos espacios para el arte urbano y procurar su
presencia en la mente del público mediante intervenciones artísticas temporales
y multidisciplinarias.
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Muro Articulado (Austria - EUA) Herbert Bayer
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Sol Rojo (EUA)
Alexander Calder |