En el
país del águila blanca con corona de oro, la arquitectura se encuentra en pleno
desarrollo. En los últimos años se han construido edificios que han llegado a
ser símbolos de la contemporaneidad a nivel internacional. Museos, auditorios e
instalaciones deportivas con formas únicas, resultado de la colaboración entre
arquitectos, diseñadores, constructores, artistas e inversores.
1989 es
un año importante en materia de arquitectura para este país. Tras la ola
revolucionaria conocida como El Otoño de las Naciones, Polonia celebró la
victoria del partido Solidaridad, lo que trajo consigo cambios económicos y
políticos; incluso la arquitectura se transformaría arreglando el “caos
estético” que predominó por muchos años.


Un
edificio más de esta lista, y que también es muestra de este florecimiento en
la arquitectura polaca, es el Jardín del Arte de Maloposka, ubicado en
Cracovia, una de las ciudades más visitadas por los turistas. Ha sido acreedor
a 18 premios de arquitectura; entre ellos, el de la Asociación de los
Arquitectos Polacos y el Premio ArchDaily.
En la exposición
de arquitectura polaca, que se presenta en la galería José Luis Benlliure de la
Facultad de Arquitectura y cuyos organizadores son la Revista “Architecktura- murator” y el
Departamento de Diplomacia Pública y Cultural de la Secretaria de Relaciones
Exteriores de la República de Polonia, la curadora y redactora en jefe de dicha
revista, Ewa P. Porebska, escribe que “la arquitectura no existe en el vacío,
sino que nace en un contexto histórico y cultural. Solamente gracias a su
trasfondo se aprecian sus logros y su significado funcional, social y
simbólico”.
Fotografía: cortesía
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